
El pulso en mi palma
ya tiene su propia voz...
Extraño la tranquilidad del mar
Extraño la sabiduría de sus olas
Extraño esos momentos
Extraño esos tiempos.
Quisiera volar lejos
con ganas de no verte jamás
y es que me doy cuenta de todo lo que haces
para que te vea pasar.
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